Dolly Parton, una de las figuras más queridas e influyentes de la música estadounidense, murió este martes a los 80 años, según confirmó su familia. La noticia pone fin a la vida de una artista que durante más de seis décadas convirtió sus historias, su voz y sus canciones en parte inseparable de la cultura popular.
La confirmación llegó a través de un mensaje difundido por su sobrino Brian Seaver, quien comunicó el fallecimiento en un video publicado en las redes sociales de la artista. La familia señaló que Parton había expresado años atrás su deseo de que fuera él quien hiciera el anuncio cuando llegara ese momento.
Por ahora, no se ha informado públicamente la causa de su muerte. La noticia se produce apenas unos días después de que Parton hablara sobre sus problemas de salud. La cantante había reconocido que atravesaba un periodo de recuperación y que algunas complicaciones habían afectado su actividad profesional, incluida la cancelación de una residencia prevista en Las Vegas.
De las montañas de Tennessee al mundo
Nacida el 19 de enero de 1946 en el este de Tennessee, Parton creció en una familia numerosa y de escasos recursos. La música estuvo presente desde su infancia y muy pronto comenzó a actuar y a escribir canciones.
Su llegada a Nashville marcó el comienzo de una carrera extraordinaria. Con el paso de los años, Parton dejó de ser solamente una estrella del country para convertirse en una artista capaz de cruzar las fronteras entre la música rural estadounidense, el pop, el cine y la televisión.
Su nombre quedó asociado para siempre a canciones como “Jolene”, “9 to 5”, “Coat of Many Colors” e “I Will Always Love You”. Esta última alcanzó una dimensión todavía mayor cuando Whitney Houston la convirtió en un fenómeno mundial.
Parton escribió miles de canciones a lo largo de su carrera y llegó a vender más de 100 millones de discos. También obtuvo numerosos reconocimientos, incluidos premios Grammy y su ingreso al Salón de la Fama del Rock and Roll.
Mucho más que una cantante
La dimensión de Dolly Parton no terminó en los escenarios.
Su carrera cinematográfica la llevó a protagonizar películas como 9 to 5 y Steel Magnolias, mientras que su faceta empresarial convirtió su nombre en una auténtica marca cultural. El parque temático Dollywood, en Tennessee, se convirtió en uno de los grandes proyectos asociados a su identidad.
Pero quizá uno de sus legados más profundos se encuentre lejos de la industria del entretenimiento.
En 1995 creó Imagination Library, un programa dedicado a fomentar la lectura infantil mediante el envío gratuito de libros. El proyecto terminó creciendo hasta convertirse en una iniciativa internacional, llevando millones de libros a niños de distintos países.
También apoyó diferentes causas sociales y educativas. Durante la pandemia de COVID-19, realizó una donación de un millón de dólares para contribuir a la investigación que ayudó al desarrollo de una vacuna.
Los últimos días
La noticia de su muerte llega después de un periodo especialmente difícil para la artista.
Su esposo, Carl Dean, murió en marzo de 2025, después de casi seis décadas de matrimonio. En los meses posteriores, Parton habló del impacto emocional de esa pérdida y reconoció que había descuidado parte de su propia salud mientras se ocupaba de él.
En los últimos meses también había experimentado episodios de mareos y deshidratación y había tenido que reducir algunas de sus apariciones públicas. Sin embargo, todavía mantenía proyectos artísticos y empresariales en marcha. Apenas días antes de su muerte había hablado de nuevas iniciativas y de su deseo de continuar trabajando.
Su fallecimiento resulta particularmente impactante porque llega en un momento en que su nombre seguía apareciendo en nuevos proyectos. Su musical autobiográfico, Dolly: A True Original Musical, estaba previsto para llegar a Broadway, mientras que también se preparaban iniciativas vinculadas con su vida y su legado.
Una despedida que trasciende la música
La muerte de Dolly Parton deja un vacío difícil de medir.
Fue una compositora capaz de transformar experiencias personales en canciones universales; una intérprete reconocible desde las primeras notas; una actriz que conquistó al público; una empresaria que construyó un imperio alrededor de su propia historia y, sobre todo, una mujer que convirtió su fama en una herramienta para ayudar a otras personas.
Su trayectoria comenzó en las montañas de Tennessee y terminó extendiéndose por generaciones y continentes.
Parton consiguió algo reservado a muy pocos artistas: convertirse simultáneamente en leyenda, personaje popular y símbolo de humanidad. Su imagen extravagante podía llenar titulares, pero detrás de ella siempre estuvo una compositora rigurosa y una narradora extraordinaria.
Hoy, el mundo de la música pierde a una de sus grandes voces. Pero las canciones permanecen.
Y quizá ese sea el mejor resumen de una vida dedicada a escribirlas: Dolly Parton ya no está para cantarlas, pero millones de personas seguirán haciéndolo.
Dolly Parton tenía 80 años. La causa de su muerte no ha sido comunicada públicamente hasta el momento.


