El reggae perdió a uno de sus arquitectos más influyentes. Jimmy Cliff, músico jamaicano, actor y figura decisiva para la expansión global del género, falleció a los 81 años debido a una neumonía posterior a una convulsión, según confirmó su esposa, Latifa Chambers, mediante un mensaje publicado en redes sociales. Con su partida, se extingue una de las voces más emblemáticas de Jamaica y un puente esencial entre la música isleña y el resto del planeta.
Cliff —nacido James Chambers en 1944, en Somerton, cerca de Montego Bay— construyó una trayectoria de más de siete décadas marcada por su talento, su versatilidad y una historia de superación que comenzó en un hogar humilde y fragmentado. Abandonado por su madre desde bebé y criado entre nueve hermanos, descubrió en el canto una ruta de escape. Desde niño, cantaba en el coro de la iglesia y en las calles de su comunidad para ganar unas monedas.
Con apenas 13 años llegó a Kingston, donde se instaló en el mítico y complejo barrio de Trench Town, cuna de músicos, poetas y futuros íconos del reggae. Allí adoptó el nombre artístico “Jimmy Cliff”, inspirado en la fuerza de los acantilados y en el tamaño de sus sueños. Su primer gran impulso llegó al componer “Dearest Beverley”, canción que llamó la atención del productor Leslie Kong, con quien grabó éxitos tempranos como “Hurricane Hattie”, “King of Kings” y “Miss Jamaica”. Cliff incluso recomendó a un joven Bob Marley ante Kong, un gesto que marcaría un giro histórico en la música jamaicana.
El salto al mundo: “The Harder They Come”
La proyección internacional de Cliff tuvo un punto de quiebre en 1972 con su papel protagónico en The Harder They Come, película de culto donde interpretó a Ivanhoe Martin, un joven campesino que se convierte en forajido tras enfrentar la corrupción y la brutalidad policial. Aunque la cinta tuvo una recepción discreta en Estados Unidos, su impacto en audiencias estudiantiles y sectores marginados fue enorme, impulsando el reggae hacia nuevos públicos y consolidando su banda sonora como una pieza esencial en la historia del género.
El filme no solo ayudó a redefinir la identidad cultural jamaicana ante el mundo, sino que inspiró posteriormente a otros artistas, incluido Bob Marley, quien exploró temas semejantes en “I Shot the Sheriff”.
Un repertorio universal
Jimmy Cliff deja una discografía que trasciende generaciones. Su canción “Vietnam” (1969) fue calificada por Bob Dylan como una de las mejores piezas de protesta del siglo XX. Interpretaciones como “Wild World”, de Cat Stevens, y su éxito “I Can See Clearly Now”, para la película Cool Runnings, lo llevaron a las listas del Billboard Hot 100 y a la cima en varios países europeos. Obras como “Many Rivers to Cross” y “You Can Get It If You Really Want” se convirtieron en himnos globales y han sido versionadas por figuras como John Lennon, Linda Ronstadt y Bruce Springsteen.
Siempre inquieto, Cliff se negó a encasillarse. Incursionó en el ska, el soul, el calipso y experimentó con productores de distintas latitudes, lo que reforzó su reputación como uno de los músicos más versátiles de Jamaica. En 2010 ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll, reconocimiento que celebró su influencia sobre artistas afrodescendientes y comunidades vulnerables alrededor del mundo.
Un legado irrepetible
Tras la muerte de Bob Marley en 1981, Cliff se convirtió en uno de los máximos referentes vivos del reggae. Ganó dos premios Grammy, por Cliff Hanger (1985) y Rebirth (2012), y continuó grabando y girando hasta sus últimos años. Su álbum Refugees (2022) lo mostró comprometido con la crisis humanitaria global y con los refugiados, insistiendo en el poder social de la música.
De vida privada reservada, padre de varios hijos y crítico del racismo sistémico, Cliff mantuvo siempre una postura clara: “Hago mi música para la gente”, decía. Su muerte representa el cierre de una era, pero su voz, su rebeldía y su influencia permanecen intactas en la historia universal de la música.
Jimmy Cliff no solo ayudó a llevar el reggae al mundo: lo convirtió en una experiencia global, poderosa y profundamente humana.

